lunes, 31 de marzo de 2014

HIGADO ENCEBOLLADO

    Ah!!! esa gran desconocida para las nuevas generaciones, ahí vamos de cabeza con la casquería. Entiendo que no sea deleite de muchos, no es muy sofisticado comer casquería en los tiempos en que vivimos. A unos porque la repulsión solo de pensar en casquería les tira para atrás, por otro lado, no queda bien irte de comida de negocios y pedirte un plato de callos o una oreja a la plancha, pero lo cierto es que, si pides un foie te quedas como un rey.

    Es una costumbre de antaño porque las vísceras en general siempre han sido fuente de fósforo, vitamina k y B12, lo que contribuye al buen desarrollo de los músculos y a la prevención de la anemia, y a falta de solomillos, nuestras generaciones precedentes aprovechaban todo lo que sacaban a los animalitos. Pero bueno... no quiero ser dramática.

     No voy a decir que conozca a un solo crio al que le pirren los callos o que le apetezca comer hígado o sesos en tortilla pero es positivo que lo tomen, porque los nutrientes que nos aportan tendrían que ser sustituidos por multitud de alimentos y eso si que es raro que lo hagan. Aunque a falta de pan buenas son tortas y un poco de paté en un bocadillo puede ser la solución.


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HIGADO ENCEBOLLADO


Ingredientes:


- 750 gr de hígado de cerdo troceado
- 1 cebolla y media
- 1/2 vaso de vino blanco
- Sal
- Pimienta
- 2 hojas de laurel
- Aceite de oliva


Elaboración:

1. Dora el higado en aceite de oliva, troceado y libre de impurezas.
2. Pela y corta en brunoise pequeña las cebollas. Añade al higado. Sofrie todo junto
3. Deja que se evaporen los líquidos y añade el vino blanco, la sal, la pimienta y la hoja de laurel.
4. Deja cocinar hasta que esté tierno.